Artritis Gotosa

Descripción de la enfermedad



LA ARTRITIS GOTOSA ES UNA ENFERMEDAD INFLAMATORIA CRÓNICA DOLOROSA CON CONSECUENCIAS DESTRUCTIVAS A LARGO PLAZO. LA ENFERMEDAD SE CARACTERIZA POR EL DEPÓSITO DE CRISTALES DE URATO EN ARTICULACIONES Y TEJIDOS, FORMADO COMO CONSECUENCIA DE LOS NIVELES ALTOS DE ÁCIDO ÚRICO (HIPERURICEMIA).

Los cristales activan el sistema inmune innato (por la vía del inflamosoma) liberando IL-1β la que lleva a inflamación, dolor y edema asociados con la crisis de gota y en el largo plazo la formación de tofos y erosiones óseas.

Los factores de riesgo para hiperuricemia y gota en individuos susceptibles incluyen el uso de algunas medicaciones (diuréticos tiazídicos, ciclosporina y bajas dosis de aspirina) y otras enfermedades concomitantes (resistencia a insulina, síndrome metabólico, obesidad, insuficiencia renal, hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva y trasplante de órgano sólido). Las crisis de gota recurrente pueden dispararse por el uso de diuréticos, la hospitalización, una cirugía o la iniciación de un tratamiento para reducir los niveles de ácido úrico. La dieta y el estilo de vida también pueden jugar un papel; el riesgo de incidencia de gota está aumentado con el consumo dietético de purinas (carnes y pescados) y alcohol.

Las crisis de artritis gotosa se originan por la activación de macrófagos residentes y por la sobreproducción simultánea de IL1β, lo que da lugar a una respuesta inflamatoria aguda y dolorosa. La síntesis de IL1 β por parte de los macrófagos, desencadenada por la presencia de cristales de urato (urato monosódico monohidratado) en la articulación y los tejidos circundantes, activa el complejo «NALP3-inflamosoma». Otros activadores del sistema inmunitario innato, como los agonistas endógenos de receptores de tipo Toll, pueden contribuir a la activación de la transcripción del gen IL1 β con la que se inician las crisis de gota.

mujer mayor sonriendo
tipos de artritis

El tratamiento de la crisis aguda puede ser adecuadamente controlado con medicación antiinflamatoria en la mayoría de los pacientes. Los niveles elevados de ácido úrico se reducen con medicación. De todos modos aproximadamente un 80% de los pacientes que tienen crisis frecuentes de artritis gotosa tienen comorbilidades serias tales como: enfermedad renal crónica, enfermedad cardiovascular, diabetes tipo II y trastornos gastrointestinales. El uso de antiinflamatorios en esto grupo de pacientes está limitado por sus contraindicaciones, ineficacia o intolerabilidad. En este subgrupo de pacientes con crisis de gota, el tratamiento de los ataques frecuentes sigue siendo un desafío:



dificultades crisis de gota

ESTOS PACIENTES NECESITAN DE UNA OPCIÓN DE TRATAMIENTO QUE PROVEA REDUCCIÓN DEL DOLOR Y SUPRESIÓN DE LA INFLAMACIÓN PARA PERMITIR LA INICIACIÓN DE TRATAMIENTO QUE REDUCE EL NIVEL DE ÁCIDO ÚRICO.

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Epidemiología

La prevalencia de la gota es de aproximadamente de 1 a 8 por 1000 habitantes (datos no argentinos). Los pacientes resistentes o intolerantes con crisis gotosas frecuentes son aproximadamente un 1 a 0.1% de los pacientes gotosos.



Tratamientos actuales

Para el tratamiento actual de la gota los médicos siguen en general algoritmos pre- establecidos que incluyen anti inflamatorios en la etapa aguda y medicaciones para reducir los niveles de ácido úrico en la crónica.

Tratamiento para los casos de gota resistente o pacientes con intolerancia a la terapia convencional:

Anakinra: Es utilizado off label y no está comercializado en Argentina. Por su mecanismo de acción actúa al mismo nivel que canakinumab con vida media más corta, hay datos de resultados positivos con 110 mg una vez por semana durante los primeros tres meses de comienzo de la terapia reductora de úrico.

Pegloticasa: es un biológico para reducir los niveles de úrico en pacientes con gota crónica refractaria. es administrada en infusión IV de 8mg durante 120 minutos cada 2 semanas. El producto fue lanzado en 2010 y mostró alta incidencia de reacciones en el sitio de infusión.

Canakinumab: está indicado en el tratamiento sintomático de pacientes con ataques frecuentes de artritis gotosa (como mínimo tres ataques en los últimos 12 meses), en los cuales el uso de antiinflamatorios no esteroides (AINES) y colchicina está contraindicado, no son tolerados, o no proveen la respuesta adecuada, y para aquellos que no pueden recibir frecuentemente tratamiento con esteroides . Canakinumab es un anticuerpo monoclonal íntegramente humano, de isotipo IgG1/kappa, dirigido contra la interleucina-1 beta (IL-1β) humana. Se une específicamente y con gran afinidad a la IL-1β humana y neutraliza su actividad biológica mediante el bloqueo de su interacción con los receptores de IL-1β, con lo cual impide la activación génica inducida por la IL-1β y la producción de mediadores inflamatorios como la interleucina-6 o la ciclooxigenasa-2. Por consiguiente, el canakinumab es apto para tratar enfermedades caracterizadas por la hiperproducción local o sistémica de IL-1β.



Referencias

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